No sé si os habéis dado cuenta, pero cada vez que un sedicente gobierno democrático va a coartar una libertad o a imponernos algo, suele vender la moto de que semejante engendro es, en realidad, una conquista social o la defensa de un derecho y nosotros, ignorantes, no nos acabamos de enterar; sobra decir que tamaña villanía la perpetran independientemente de la sigla del gandul que gobierne. Veamos: si compro cualquier cacharro que contenga un disco duro -un teléfono móvil, un portátil, mp3, cámara, un cd o dvd virgen, e incluso un paquete de folios-, estoy obligado a pagar un canon por si osara utilizar tales soportes para conculcar derechos de autor. Nótese que para recaudar esa pasta gansa se invade la privacidad de los usuarios considerándolos potenciales delincuentes (¿y el derecho amparado por ley de poseer copias de seguridad para uso particular?). Esto significa, en román paladino, que se nos aplica lo que llaman en Cuba “peligrosidad pre-delictiva”, que es lo que allí se usa para ponerle las pilas no sólo a quien rechista, sino también a quien papá Gobierno cree que está pensando en hacerlo. Chachi-piruli.
Para más inri, de la administración de esos derechos de autor se encarga una entidad privada de nebulosas finanzas encabezada por unos “artistas” de marcada tendencia política. Casualmente, cada ley pergeñada sobre los supuestos derechos beneficia generosamente a los susodichos; que, casualmente también, hacen campaña por el dadivoso gobierno cuando hay elecciones. Una pregunta inocente: ¿por qué pago un canon a una entidad privada española por comprarme un cd de Mozart? ¿Defienden quizás los derechos de autor del salzburgués? ¿Les ingresan unos céntimos a los descendientes? ¿Quizás salvaguardan los derechos de los distribuidores? Repregunto: ¿qué tiene de ilegal que yo comparta, sin afán de lucro, una copia de seguridad de algo mío, particular, con quién me dé la real gana?
Dicen que la industria discográfica puede desaparecer por las copias “ilegales”. El caso es que nunca hubo tantos conciertos, ni tan llenos, gracias a la gigantesca publicidad que se hace de las obras de los “artistas” a través de la red. No se tiene en cuenta, porque no conviene a la hora de recaudar, esa promoción gratuita a creadores que jamás obtendrían una mínima cuña radiofónica en horario de baja audiencia. Leñe, cualquier mindundi tiene la posibilidad de dar a conocer sus bodrios en cualquier rincón del planeta gracias a la red, sin necesidad de ser alguien consagrado y bendecido por la industria ¿dije ya que la web es una promoción gratuita?
El quid de la cuestión es adaptarse a un nuevo medio y no subvencionar (con nuestro dinero) una industria y distribución obsoletas. Me recuerda a la época en que determinados señores ponían el grito en el cielo ante el seguro fin de la industria del cine por cierto alarde tecnológico que consideraban innecesario y perjudicial: la invención del cine sonoro. Quizás eran productores, distribuidores y representantes de actores que no sabían adaptarse al nuevo medio; algo por el estilo ocurrió cuando la televisión se convirtió en un electrodoméstico más en los hogares, también iba a acabar con la cinematografía. Por cierto, si me gusta una peli descargada, o me compro el DVD para disfrutar de los extras, o voy a una sala de cine a verla.
En el nuevo Anteproyecto deLey de Economía Sonstenible (sic), nuestros próceres incluyen de tapadillo unas cláusulas que, involuntariamente, por supuesto, olvidaron mencionar en la presentación que hicieron a bombo y platillo ante los medios. Traducida del politiqués, la nueva ley, para defender a los “creadores”, consagra el intervencionismo del Estado en el ámbito privado, cierre de webs sin orden judicial y demás lindezas que tanto gustan en las dictaduras: la censura. Vosotros mismos, si los votáis.
Por la red circula este Manifiesto en Defensa de los Derechos Fundamentales en Internet, lo incluyo a continuación por si os interesa leerlo antes de que el funcionario de turno busque alguna excusa para cerrarme el blog.
MANIFIESTO
1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.
Extraordinaria edición de lujo a cargo de Nórdica Libros e ilustrado por Marta Gómez-Pintado. Ella demuestra que se puede iluminar semejante obra sin caer en los topicazos Disney, con infinita sensibilidad y a la vez con pasión. Disfrutad, cenutrios:
Para consultar más datos sobre el libro os paso el link aquí abajota:
Síiiiií, gracias por enviármelo, amigo Flores, es justo lo que buscaba para mejorar la calidad vida de los visitantes del blog.
A continuación un bonito regalo de Strigoiu para vosotros. Disfrutadlo, sumergiros en la historia y empatizad con los protagonistas cuando desnudan sus almas (voy a llorar de la emoción)...
Doctor Strigoiu: Me llamo Cecilio y soy comercial de una multinacional de electrodomésticos de cocina. Paso por una mala racha espantosa y apenas gano el sueldo suficiente para mantener a mi familia. Dependo de las comisiones de las ventas y ya no se qué hacer. ¿podrías ilustrarme con alguna técnica para vender más? Por cierto, también padezco psoriasis y ello aumenta sobremanera mi angustia.
Amigo Cecilio: ¿me permites llamarte "lastimosa nenaza llorona que merece un castigo"? La fácil solución de tu primer problema consiste en abrir nuevos mercados. Nadie ha pensado nunca en vender neveras a los esquimales por considerarlo un chiste, pero usa la lógica: ¡esos tipos necesitan frigoríficos para evitar que se les congele la comida! Pide el traslado durante una temporada a la filial danesa de tu firma (la embajada la tienes en Claudio Coello 91, Telf. 914318445), te vas a Groenlandia (territorio danés), y ya verás la cantidad de ventas que consigues. Por si mi estrategia napoleónica no resultara, recuerda que la población inuit autóctona padece un tremendo problema de alcoholismo, por lo que también podrías triunfar como preventista de alguna marca de bebidas. Hagas lo que hagas acertarás: si no vendes neveras a sus horribles hembras, venderás licores a la patética panda de borrachos de los maridos.
Para solucionar tu dermatosis te recomiendo que en tus próximas vacaciones visites los balnearios del mar Muerto en Israel: el elevado contenido salino de aquellas aguas obrará milagros con tu escamoso problema. La única pega que veo al tratamiento es que aquélla hermosa región sea ahora una zona de guerra, por ello te ruego encarecidamente que te informes en la embajada israelí (C/ Velázquez, 150. Telf. 914111357), no vaya a ser que algún fanático de mierda haga explotar el hotel donde te alojes. ¡Shalom, capullo!
Otras razones por las que un servidor se pasa la vida explicando a los demás que no es fascista, sino librepensador, son las arcadas que me producen las patadas que los supuestos progresistas le propinan a nuestro idioma.
Hace unos meses la izquierda en general comenzó a poner de vuelta y media a la Real Academia de la Lengua por las correcciones que sugirieron en el texto de la ley sobre el matrimonio homosexual. Es antigua costumbre de los padres de la patria, mayormente analfabetos, que cuando pergeñan una ley se la envían a la Academia para que adecente el texto antes de su publicación. Hasta ahí lógico, pero ocurrió en el caso que nos ocupa que los académicos osaron sugerir otras alternativas a la palabra “matrimonio”, no por prejuicios políticos o morales, sino porque el diccionario de la RAE todavía no contempla como matrimonio la unión de personas del mismo sexo. Ahí fue cuando se lió: los progres comenzaron a enjuiciar (como grandes filólogos y lexicógrafos que son) que la Academia estaba anclada en el pasado, que si homófobos, fachas, feos, guerra de Irak, etc, etc, olvidando convenientemente que algún académico de tendencia izquierdista manifestó abiertamente su homosexualidad.
Pérez Reverte explicó maravillosamente tal decisión de la RAEseñalando que el idioma español no es posesión del Partido Socialista, sino de unos cuatrocientos cincuenta millones de hablantes de muchos países y que la Real Academia no se inventa el idioma, sino que hace de notario de los cambios que se producen en él de forma natural.
Un ejemplo: hasta hace poco “chatear” significaba únicamente irse de vinos con los amigotes y no se contemplaba en el Diccionario el uso informático del término al ser palabra extranjera y existir un equivalente en español (charlar); cuando la Academia constata que “chatear” se usa masivamente por los hispanohablantes para definir una charla vía teclado... ¡magia! En ese momento sí se introduce esa nueva acepción en el Diccionario.
Nuestro gobierno demostró ahí su verdadero talante: no presentaron el texto para corregirlo, sino para que la academia dijera “sí bwana” y a callar, que si no se iban a enterar.
Papá Stalin decía que el diccionario es un arma revolucionaria y así lo utilizaba, cambiando el uso de las palabras por decreto según la conveniencia del partido. Observo que el socialismo tan dialogante que nos gobierna así lo entiende: ¿para qué esperar a que la gente acepte paulatinamente un términomientras se puede obligar a que encaje con calzador en la sociedad? Porque el pueblo... ¿qué van a saber? ¿Para qué han de decidir libremente sobre algo si lo puede hacer el estado por ellos?
No sé vosotros, pero a mí no me gusta que me pastoreen.
Vuestro amigo Strigoiu ha tenido, tiene y tendrá problemas en todos los aspectos de su vida, poco más o menos como todo bicho viviente. No es una queja, no se trata de que Dios, el destino, el Universo o Crom el de Conan nos tengan manía y quieran chincharnos cuando somos tan felices: los problemas sirven para que aprendamos algo de ellos o nos los encontraremos de vuelta una y otra vez (y eso sí que es un castigo bíblico). Y si no hay solución, la enseñanza que toca asimilar será la forma de sobrellevarlos más productivamente.
Descubrí casualmente este resumen de una conferencia de Randy Pausch. Profesor, investigador, trabajador de la Disney, buena gente, todavía joven, con una familia encantadora y enfermo terminal de cáncer; total nada. El vídeo es parte del programa de Oprah, aunque afortunadamente ella cierra la maqueta de la falla de San Andrés que tiene por boca y lo deja hablar. Tras ver esos diez minutos de charla de Randy aprendí, espero que de una vez por todas, que vivimos cuatro putos días y que cada segundo de felicidad hay que agarrarlo como si fuéramos el último marine que se sube al último helicóptero del tejado de la embajada de Saigón antes de la llegada de los vietcong; y a sentir una inmensa gratitud por los momentos felices. Con respecto a los problemas... si estás agobiado por algo coméntaselo a alguien que sabe que va a morir en ocho semanas, verás qué remediable parece todo. Por cierto, no lo tengas lástima, a lo mejor sales hoy de casa y te atropella un autogiro y has vivido menos que él, sólo que con la pequeña diferencia que esa persona sí vivió plenamente su vida y lo que sabía que le quedaba; mientras que tú no eras consciente de tu mortalidad y a lo mejor pasaste tu último día haciendo gilipolleces y, si ser un gili no era tu elección para ser feliz, has perdido el tiempo miserablemente, tu tiempo.
Campamento de los bóers. Sir Nigel y el coronel atados a sendos postes. Varios centinelas se divierten pinchándolos esporádicamente con bayonetas. Los dos británicos, aún muertos de miedo, intentan mantener la dignidad.
SOLDADO BÓER.– Llega el general Kruger. Me dais pena: la bala inglesa que lleva en el cráneo desde hace años lo ha vuelto un maniaco ¡Ag, ag, ag, ag, ag!
Aparece el general: un enano ya entrado en la madurez con poblada barba entrecana, mirada torva y horrendas cicatrices. Estudia detenidamente a los prisioneros.
KRUGER.- ¿Praat jy Afrikaans?
CORONEL.- Disculpe, general forajido, desconocemos el holandés de el Cabo. Me temo que para esta entrevista necesitaremos un intérprete.
KRUGER.- ¿No hablan taal? ¿Ni una palabra?¿Y ustedes quieren dominar estas tierras sin siquiera conocer rudimentariamente el idioma de sus habitantes? ¿Cómo sabrán que nos rendimos? ¡Ag, ag, ag, ag, ag!
Ríen todos los guerrilleros. Kruger alza la mano e instantáneamente se hace el silencio. Se acerca al coronel hasta que sus cabezas se tocan. Transcurre un incómodo minuto.
KRUGER.- Shakespeare era bóer.
SIR NIGEL.- ¿P-perdón?
KRUGER.- He dicho que Shakespeare era bóer. Lo descubrí leyendo esa famosa obra sobre un mercader. Ya saben...
SIR NIGEL.- ¿El mercader de Venecia?
KRUGER.- ¡No, alimaña uitlander! (señala a un guerrillero) ¡Usted!: ¿Cómo se llama?
VAN JJJJ.- Explorador Van Jjjj, mi general.
KRUGER.- Señor Van Jjjj: hágame el favor de sacarle un ojo a este ignorante.
Van Jjjj sujeta la cabeza de Sir Nigel mientras extrae de sutahalí un enorme cuchillo de caza. Sir Nigel intenta hablar, pero sólo emite aterrorizados jadeos. El coronel vomita por los nervios.
KRUGER.- ¡Con eso no, Van Jjjj! ¡Que es un gentleman inglés! Hágalo con una cucharilla. Vaya a buscar una a mi tienda. Y usted, infortunado uitlander: ¿ignoraba acaso que los mentirosos ingleses, entre otras cosas, nos robaron también a ese gran escritor? Jamás podría imaginar el verdadero título de esa eximia obra. Una pena, eso le salvaría de quedarse tuerto ¡Aj, aj, aj, aj! Está jugando sin saberlo al famoso juego de las adivinanzas bóers.
Llega el bóer con la cuchara y vuelve a inmovilizar la cabeza de sir Nigel. El inglés boquea como un pez fuera del agua.
SIR NIGEL-...¿¡De, de Transvaal!? ¿¡De, de Orange!?, ¿¡De, de Pretoria!? ¿¡Era el maldito mercader de Pretoria!?
Sir Nigel berrea desesperado. El explorador se detiene e interroga con la mirada a Kruger.
KRUGER (riendo).- ¡Diantre, lo averiguó! Al fin y al cabo no era tan inculto. Déjelo, Van Jjjj.
El desilusionado bóer es reacio a alejar el cubierto del ojo del prisionero
VAN JJJJ.- Pero, señor, con el debido respeto: este llorónacertó por casualidad.
KRUGER.- Lo sé, muchacho. Observe: se ha meado encima. Adoro verlos tan espantados.
Ríe toda la tropa.
SIR NIGEL.- ¡Animales!
KRUGER.- ¿Animales? El bóer le da la espalda y arenga a sus combatientes:¡Esta ardillita medrosa nos llama animales! ¿Un animal encontraría deleite con la lectura de “El mercader de Pretoria”? Les declamaré mi parte favorita, cuando Van Shyloch se enfrenta a dos británicos que se burlan de él:
¿Acaso un bóer no tiene ojos? ¿Un bóer no tiene manos? ¿No tiene órganos, dimensiones, sentidos, afectos, pasiones...? ¿No le alimenta la misma comida?... ¿No le hieren las mismas armas: puñales cortos zulúes, lanzas de hotentotes y shoxas?...
SIR NIGEL.- ¿Escucha usted a ese perturbado? Se cree Lola Montes en el Lido de París: No saldremos vivos de aquí, coronel.
CORONEL.- Calle. Tengo otro plan para escapar.
SIR NIGEL.- ¿Cuál es su nombre de pila, Coronel O´Connor? –interroga Sir Nigel.
CORONEL.- Colin ¿Por qué lo pregunta ahora?...
SIR NIGEL.- ¡Pues váyase a la mierda, Colin!
KRUGER.- ...¿Si nos pincháis, no sangramos a pesar de nuestras combativas plaquetas bóers? ¿Si nos hacéis cosquillas, no reímos “¡Ag, ag, ag, ag, ag!”, como cuando masacramos a los británicos en Majuba Hill?...¿Si nos envenenáis con vuestra insípida y asquerosa dieta inglesa, no morimos? ¿Y si nos ofendéis, no hemos de vengarnos fabricando sillas de montar con vuestros pellejos y billeteras con vuestros genitales cercenados?...
La tropa aplaude enfervorizada. Los dos prisioneros rivalizan en aterrados elogios a Kruger:
“¡Maravilloso, fantástico, inolvidable!”
KRUGER.- Gracias, gracias. Bien. Ustedes dos, perros británicos, querrán saber qué hemos dispuesto para con sus insignificantes personas ¿cierto? No recelen: al final de la jornada serán puestos en libertad.
Sir Nigel y el coronel se miran extrañados.
KRUGER.- ¿Creen que bromeo? Escuchen: obtuvimos la victoria en la primera guerra de liberación que sostuvimos con los británicos porque su causa fue el robo de territorios ajenos, porque, vamos a ver: con lo grande que es África ¿a quién se le ocurre llenar de colonos ingleses unas tierras ya habitadas por otros cristianos?
VAN JJJJ.- Como las de mi familia,
Van Jjjj gruñe y clava su machete en el poste a un palmo de la cabeza del coronel. El militar se echa a llorar.
KRUGER.- Explorador, no me interrumpa. Eso ha sido muy sádico: este hombre está atado e indefenso… infiero que es usted propenso a la cólera... me gusta. Le asciendo a teniente.
VAN JJJJ.- Gracias, señor.
El comandante arranca el arma del poste y sigue hablando mientras la sopesa.
KRUGER.- Nuestra actual confrontación, no obstante, está motivada por el oro y los diamantes; y ustedes, codiciosa raza de piratas, esta vez pondrán todo su empeño en ganarla. Coronel O´Connor: es el tipo más incompetente e insensato que he conocido en cuarenta años desempeñando el oficio de las armas. Con militares de su ralea en el bando enemigo tendremos todavía alguna posibilidad de vencer esta maldita guerra.
Sir Nigel asiente y sonríe.
KRUGER.- En cuanto a usted, Sir. Ha de saber que tuve el infortunio de conocera su espantosa familia cuando fue capturada por mis hombres y su señora, sépalo, únicamente se diferencia de la víbora de Gabón en el tamaño de los colmillos. De sus igualmente ponzoñosas hijas prefiero no acordarme. Todas fueron llevadas a un blocao británico para que solivianten la moral del enemigo. En su caso, Nigel, creo que el mejor castigo que puede tener es ser devuelto junto a su inaguantable prole para que le hagan desgraciado lo que le resta de vida.
SIR NIGEL.- ¿Gracias?
El Comandante desata a ambos. El explorador Van Jjjj, contempla apesadumbrado la liberación de los prisioneros.
KRUGER.- Antes de despedirnos, perros ingleses, hay una última cuestión que resolver; como ustedes desconocen el carácter bóer ignoran que el Creador nos ha dotado de un insaciable ansia de...
Abraza a ambos prisioneros.
KRUGER.- De...
SIR NIGUEL Y EL CORONEL.- ¿De?
KRUGER.- ¡De amooooorrrr¡ ¡Sexo entre hombres hasta el amanecer! ¡Tropa, prisioneros, desnúdense!¡Retocemos como los malditos homosexuales tebanos!
Sir Nigel y el coronel suspiran, se encogen de hombros y comienzan a desvestirse.
CORONEL.- Sir, creo que estos antropófagos harán con nuestras posaderas lo que nosotros estamos haciendo con su país.
SIR NIGEL.- Bueno, Colin, habrá que resignarse: hubiese sido peor que nuestros escrotos fuesen ahora monederos repujados.
CORONEL.- Cierto, Nigel ¿Cree usted que eso de la sodomía... nos dolerá?
Van Jjjj muy mimoso abraza a Sir Nigel desde atrás.